Un Dios vivo

Escrito por Jenny Araque.

Mami se durmió a las 9, papi a las 10, la hija a las 11.
“No estuve para nada triste o aburrida, sola en mi cuarto esperando el año nuevo, no sé porque pensé en el que sufre y llora y por un momento sentí su dolor”.
Que regalo de Dios empezar el año y que Juanis de 15 años nos diga ésto y entienda que la vida no siempre es diversión y que debemos estar atentos en este 2022 a la voz de Dios, en función de levantar en oración a aquel que llora y poder ver en el rostro del otro el cansancio del camino que se le ha tornado difícil, que podamos con más fuerzas que nunca, levantar al caído y darle una palabra de esperanza al deprimido, al que experimenta escasez, abandono, soledad, culpabilidad, al fin y al cabo muchos hemos transcurrido el camino que hoy transitan otros ,camino que a veces parece no cambiar. Que podamos dar a conocer un Dios vivo que restaura y limpia cada lágrima con su amor y su paz.

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