Segunda venida
La costumbre de aquella época era que si el maestro se levantaba de la mesa, doblaba la servilleta y la ponía junto a su plato, el siervo entendía que no debía acercarse a la mesa porque la servilleta doblada significaba «no he terminado, volveré». Simón Pedro llegó, entró en el sepulcro y vio los lienzos allí dejados, mientras que el lienzo que había cubierto la Divina Faz estaba doblado y colocado a un lado.
El estar doblado significa: “ volveré “