Esperanza y certeza
Soñé que llegué al lugar donde siempre compartíamos, hablábamos y nos reíamos, pero su silla, el puesto que siempre ocupaba estaba vacío, mi corazón con ansias lo buscaba pero no estaba; lloré desconsolada y entonces el lugar se iluminó con la luz más perfecta que salía de un extremo, sentí paz y algo que no es alegría ni felicidad, se llama gozo. Desperté llorando y sequé mis lágrimas pues los que creemos tenemos esperanza y certeza .
Apocalipsis 21/23 la cuidad no tiene necesidad de sol ni de luna que brillen en ella porque Dios y Su hijo la iluminan.