Él sí lo ve

Escrito por Jenny Araque.

Cuando lo vi, fue la primera vez que me enamoré, tenía solo 13 años y estaba totalmente perpleja por los imponentes edificios y  por los rastros del espectacular olor que había dejado los años ochenta en el ambiente,    “Aqua Net” la laca para fijar los particulares peinados. Sólo quería quedarme por siempre y no volver, pero mami no lo permitió, el señor que me otorgó la visa le dijo a mami que jamás me dejara allá, quien sabe porqué. Me hubiese quedado por lo que despertó en mi ese lugar y por mi corta edad, cuatro años después volví para estudiar y por largas horas en la madrugada durmiendo en el suelo, sin un rumbo claro en mi vida, le preguntaba a Dios su propósito y su plan, tenía sólo 17 años y me lo contó, así que continué llendo una vez al año por otros 30 años para entender que todo hay que preguntárselo a Él, para descubrir y animar a otros que reciben la verdad con humildad que donde estés no deja de ser poderoso y asombroso Él, que lo que nos descresta no necesariamente es, lo verdaderamente descrestante lo descubres en las madrugadas de rodillas pidiendo dirección a Él, Dios tiene un lugar sorprendente donde vas a florecer, donde ves la generosidad y la bondad que lo caracterizan, en su dependencia encontrarás la plenitud que tu alma anhela, de sus manos recibirás el cumplimiento del plan, porque todo, absolutamente todo se le debe preguntar a Él, pues desde lo alto todo lo que uno no alcanza a ver, Él sí lo ve. 

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