Una visa
Cuando mami me sacó la visa para salir del país yo tenía 13 años y el cónsul le dijo que nunca me fuera a dejar en otro país, cuando le sacamos la visa a Juanita, mi hija yo tenía 6 meses y un cónsul me pidió que nunca la dejara allá, me pareció particular la misma advertencia o consejo, pero después creí que quizás se lo decían a todas las mamás que iban con sus niños pequeños por algún protocolo. Opté por pensar que Dios tiene un plan trazado para tu vida y lo va llevando a cabo a través de las mismas desiciones que tomas, preguntándole a Él. Nos advierte en el caminar, pero ignoramos su consejo.
Salir volado por la situación económica, la falta de oportunidades, por temor, ambición o control, es tener una idea pequeña de quien es Dios y no es conocer su poder, es ignorar que existe un propósito para ti y que grande es Él donde te quiera poner, somos nosotros los que debemos tomar desiciones pero sólo basadas en la dirección de Él, al escuchar su voz y ser guiado por ella se experimenta la “ perfección” del plan y el cumplimiento del propósito de tu vida, el gran problema es que todos decimos creer en Él, amarle, respetarle, pero no dependemos de Su sabiduría y Su conocimiento para ser direccionados por la perfección que lo caracteriza. Al no seguir sus consejos nos perdemos tristemente de lo maravilloso que tenía guardado en sus grandes manos y lo que había soñado en su corazón. Las desiciones pequeñas y las grandes se le preguntan a Él, entonces no te dejará de sorprender.