Exclusiva verdad
Puedes ir cada ocho días a un lugar, puedes conectarte por plataformas digitales, leer u orar, pero hay algo que desatará las respuestas en tu caminar.
Que sientas que Él es el único y que es la exclusiva verdad.
Que no quieras más que su voluntad.
No sólo terminará desmontando la envidia, la rabia que llevas por dentro, la falta de perdón, quitará la ambición, limpiará el miedo, la culpabilidad, la inseguridad y el temor, borrará el control y la autosuficiencia, removerá tu baja autoestima y te mostrará tu valor y tu verdadera identidad, te sacará del sistema de esclavitud, te dará la libertad.
Bailarás con Él en la cocina y en la sala de de tu casa, no querrás que se acabe la canción, sentirás su aroma a paz, a plenitud y a fidelidad, un pecho fuerte y un abrazo estrecho que traducen en que por siempre, ahí estará, jamás se irá.
Te sentará en una silla grande y cómoda desde donde no sólo tendrás una visión diferente, sino que te dará autoridad.
Te llenará tanto su amor que lo demás lo considerarás vacío, simple, efímero, pasajero, vanidad.
Te enseñará a disfrutar todo, llorarás de agradecimiento y sabrás que las dificultades cambiarán, vivirás esperando que pasen los días para ver tu verdadero amor cara a cara y seguir hablando como lo han hecho diariamente, desde siempre, pero esta vez no será esporádico, no habrá distracción y mucho menos religiosidad o tanto afán, no habrá interrupciones, ni deslealtad, sólo estarán tú y Él, aunque habrá tiempo para todos los demás, porque será la eternidad.