Separados de Dios

Escrito por Jenny Araque.

Hace dos meses el barco me asignó “al azar”, un cuarto con balcón, sin pagar.Desde ahí se divisaba a unos pocos kilómetros de distancia, la primera parada, República Dominicana, a las 3 am Dios me despertó  y me paré en el balcón , el barco avanzaba lentamente, mientras la isla se alumbraba poco a poco y pronto iba a amanecer. Dios me puso a orar, no sabía cómo orar, estiré mi mano y oré por las almas para que llegaran al cielo y di gracias por ese momento tan único y perfecto entre la oscuridad y el sonido del mar, Dios y yo. Estamos en un mundo afanado y lleno de distracción, no escuchamos a Dios, no lo tomamos en serio, creemos que es sólo mencionarlo y decir que le pertenecemos a Él, pero es un Dios vivo que hoy más que nunca debe de estar triste por un mundo tan alejado de Él, donde quiera que vamos ahí está Él, pero estamos sordos y ciegos, aún mudos, porque quizás no tenemos nada que contar de Él. Por ser el amanecer, entre la isla y el balcón de mi cuarto, se veía el mar muy oscuro, no se apreciaba el color azul perfecto que en realidad es,  y así estamos, de Dios separados, nos nubla la oscuridad y con distancia corta, pero que se vuelve larga, no podemos ver lo perfecto que tiene, no escuchamos su voz y no sabemos lo que de verdad anhela hoy. 

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