Desprenderse de todo

Escrito por Jenny Araque.

Hay algo maravilloso que pasa en mi corazón, le decía a mi esposo, y es que hasta los 14 años sentía que las cosas eran mías, las amaba, las coleccionaba y las atesoraba, cada año que fue pasando trajo consigo desprendimiento de lo material, siento que las cosas que tengo no son mías, no es mi carro, ni mi casa, no son mis plantas, ni mis platos, ni mis cocas plásticas, ni mi televisor, ni las toallas, nada de lo caro o de lo barato es mío , pasa algo raro en mi corazón y es que siento que nada me pertenece y que el dueño es ALGUIEN más, es una sensación extraña porque cuando amaba lo que tenía y guardaba, todo se esfumaba y ahora que no me siento dueña de nada, cada día Él parece agregar más, Jesús nos pidió desprendernos de lo material, como lo hizo Él, y lo más hermoso es lo que pasa detrás de esa enseñanza, el misterio que hay: Viene una convicción de ser hijo del Rey, identificas que nada necesitas mas que a Él, sabes que tiene tanto para darte que lo que tienes hoy, mañana podría no estar y más cosas grandes traerá Él, te das cuenta de que en tus fuerzas no logras nada, comparado con lo que puede hacer Él, desprenderte de todo en el corazón, todo lo imposible y difícil para ti lo logra en un minuto Él.  Aprendes que en las cosas materiales de la vida no está Él. Reconoces que en cualquier momento partes y todo le pertenece a Él. Esperas el día en que después de cumplir tu misión en la tierra, Él te esperará con todos “los juguetes”, los que de verdad no perecen, ni se dañan, ni se corroen como lo ha dicho y prometido Él.

Imprimir