Desde los 16

Escrito por Jenny Araque.

Desde los 16 años me acostumbré a pedirle en silencio, cosas sencillas como empanadas o flores, café y pan, asuntos difíciles de decidir para mí, como un esposo y qué estudiar, cosas difíciles de pagar, como un viaje o una universidad, asuntos desgastantes en la vida como comprar una casa y simples y sencillas como que me mostrara en el mar, un animal, asuntos excéntricos como un lugar especial con agua en casa , donde poderme relajar, cosas y más cosas como matas y vacaciones, cuentas por pagar. La valentía para emprender y renunciar. Recursos para dar y compartir. Me acostumbré a pedirle lo que necesitaba o quería y pude comprobar que murió también por todo esto, que recibirlo te quita un peso de los hombros, te suelta cadenas de esclavitud, te da la libertad, te hace amarle y testificar. Te hace comprobar que estamos sentados en lugares celestiales junto con Él. En obedecer lo que pide también está la clave para ver su generosidad.Puedo escribir líneas y líneas de su bondad.Cómo enamorarse de ese Papá, cómo hablarle, cómo conocerle y deleitarse en su amor, cómo entender que lo más barato, lo más sencillo o lo intangible en la vida nos llena el corazón. Cada uno, se acerca y comprueba si es verdad o prefiere quedarse desde lejos y juzgar. Van pasando los años y cambias, ya no le hablo mucho de estos temas, ya no le pido tanto, TODO lo doy por hecho. Lo espero! en su momento llegará y sino llega me da igual. Él es más que suficiente, está vivo, es real! No hay más nada que pedir, ni que agradecer porque el agradecimiento en el corazón está. Se transforman las oraciones en lágrimas por los que no lo conocen y por las equivocaciones propias que hieren a Dios y a los demás. 

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