Muy alto
Uno nace donde tiene que nacer, es un plan de Dios, porque Él así lo necesita,
Mi papá muy, muy alto me ayudo desde muchas facetas a acercarme a Dios, su estatura, toda la vida me ayudó a sentir que mi Papá del cielo era también muy alto, muy grande.
La estatura de Don Leo siempre ha sido imponente para mí, se destacaba en un grupo, era sinónimo para mí de
autoridad, confianza y liderazgo dentro de lo que hacía para ganarse la vida, mi papá siempre fue su propio jefe, Él patrón.
Su estatura fue para mí desde pequeña de manera consciente e inconsciente sinónimo de fuerza, salud y belleza.
Nunca me pasó por la mente hablarle feo o irrespetar a mi papá, su sola presencia indicaba que no se podía
irrespetar.
Y así siempre, veo a Dios, grande, alto, el jefe, el que manda, el que lidera, lo veo cercano, pero me da temor llegar a irrespetarlo, no estar de acuerdo con sus ideas, con lo que pide, no hacer lo que me demanda, me parece que merece todo el respeto y el honor.
Faltarle respeto al papá y no verlo como esa figura admirable, a pesar de sus falencias, frena tu bendición, no se acercará un hombre que te ame, no conocerás la abundancia, la prosperidad, la plenitud, la salvación.
Si no ves o viste a tu papá así en la vida, es bueno hablarlo con Dios y trabajar este punto en tu corazón, porque ahí hay un rayón.
Yo amo ese momento en el que veré a esos dos hombres grandes, fuertes y altos en la puerta de la eternidad, cuando entre a ese paraíso, resucitados, más vivos que nunca, no es una idea, no es la fe, no es certeza, es una sublime realidad.
Él me lo contó.
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