El mejor sueño
Uno puede tener muchos sueños, a veces siento que he ido por la vida sin tener alguno, he dejado que Jesús me sorprenda y que sueñe por mí, a mis 16 años en mi corazón ya estaba sellado su nombre y ardía una pequeña llama al pensar en lo que haría Él. Si busco dentro de mí, no puedo mentir, hallo un sueño, un sueño que parece hacerse más fuerte con los años y es que mi hija siga, ame y haga lo que Jesús le pide hacer, que le hable y que le responda, que la mime, la consienta y la sorprenda como hasta ahora y lo más importante que lave todo lo que de ella, no debe ser, que le demande y que le obedezca y que se de cuenta de que todos los sueños son vanos, menos el mejor sueño: conocerlo de cerca a Él!