Exactitud y precisión
Nunca cuestiones a alguien que te enseña de Dios, agacha la cabeza con humildad para ver si puedes conocer la grandeza de Dios.
Pablo: determinación, perseverancia y disposición.
David: confianza y fe.
Salomón: discernimiento, reflexión y búsqueda de la verdad.
María: obediencia, sumisión, confianza y servicio.
Samuel: fidelidad, integridad y justicia.
Isaías: valentía, determinación, visión y perspectiva.
Abraham: paciencia y perseverancia.
Si lees con cuidado cada una de estas cualidades, Dios te dirá si debes renunciar a tu trabajo para conocer de cerca la verdadera prosperidad, te harás amigo de la libertad y la abundancia.
Si te echan de un país que te desprecia y decides no volver y confiar, conocerás el plan.
Si sueltas esa persona que no te ama, conocerás de cerca la plenitud de sentirse amado y amar.
Si te dejas en sus manos, sin temor, con confianza, cumplirás el propósito y el sueño de Dios para ti.
Si determinas buscarle, te harás amigo íntimo de la verdad.
Si renuncias a todo por seguirle, experimentarás su paz.
Si sueltas religiones, dejas la indiferencia, la mediocridad, la distracción, las ideas de un sistema, le verás.
Si escuchas su voz y te ordena que hagas algo, vivirás en la precisión y exactitud, le conocerás cara a cara.
Si eres fiel, valiente, obediente, si determinas en tu corazón saber esperar el plan y servir con todo el amor a los demás, verás a Dios moverse tanto en tu vida que se mezclará el gozo de la perfección de su amor, con la frustración de no haberle buscado con más fuerza antes.