Mi vida contigo
Quisiste entrar a mi vida desde siempre, me llamaste a los 16, limpiaste mis lagrimas.
Levantaste mi mentón cuando caminaba mirando el piso, cuando sólo las estrellas y la luna escuchaban mi lamento y me pesar. Me pagaste decenas de viajes, que jamás pude yo pagar, me renovaste las visas.
Cuando no sabía ni podía escoger, me diste un príncipe, me compraste un vestido blanco, unos zapatos, me diste flores, una hija, tu perdón, lavaste la conducta que no te gustaba de mí, me pusiste un anillo, me montaste en barcos, me pagaste el taxi, me maquillaste, me enviaste un ramo de flores, me enviaste sushi, me llevaste a cenar, me compraste hamburguesas y empanadas.
Me permitiste cuidar a mi bebé, estuve al pie para verla crecer, en su cumpleaños le enviaste un chef.
Me sacaste de coach varias veces me pusiste en First Class.
Conozco tu excentricidad.
Cuando la nevera estaba vacía, la llenaste por una oración, me pagaste el agua y la luz cuando yo no las podía pagar, cuando el botón se puso naranja por falta de gasolina, apareciste tú de la manera más creativa para poder tanquear.
Cuando solamente había una granadilla, trajiste provisión de la nada para calcar en mi pecho que tus promesas se hacen realidad.
Me diste dinero a fin de año, cuando las cuentas crecían y sólo una moneda plateada, la más pequeña en valor y tamaño brillaba en la esquina de mi mesa solitaria parecía hablarme y decirme : “¿ahora qué harás ?”
Me pagaste meses de renta cuando no podía ni el dinero ajustar.
Me diste una casa totalmente paga, le pusiste agüita para relajarme, me diste una idea de negocio, me sacaste del sistema laboral y me diste la libertad , horas y horas en la mañana libre para relajarme, caminar, mirar la naturaleza, conversar con Juan, leer sobre ti, aprender de la disciplina, el orden, la excelencia, la determinación y la obediencia para ver la perfección de los frutos que das.
Me hiciste mi propio jefe, me regalaste cada cliente, me diste cientos de niños para mostrarme el verdadero amor, la sencillez, la dependencia y la sinceridad, me sanaste el cuerpo las veces que estuve enferma.
Al lado del cuerpo de papi cuando el mundo se derrumbó y el vacío en el alma me hizo caer al suelo frío de un baño en un hospital, no estaba nadie, pero estabas tú y me susurraste al oído derecho tu plan y me mostraste la eternidad, me diste para dar a otros, me diste nevera, lavadora, celular, me diste atún, pan, pasta y arroz.
Cuando se me acabó la ropa, me compraste exclusivos jeans para navidad, me diste fuerzas para levantarme las veces que no podía más, has extendido tu bondad a mi hija, la llamaste, la enamoraste, le pagaste su escuela, su universidad, le diste un hermoso amor a temprana edad, me diste plantas, vino, me has dicho que me amas , no conozco la palabra duda, abandono ni soledad, me has celebrado los cumpleaños, me has peinado en sueños y me has mostrado claramente tu amor en una orquidea y en el mar, he visto tu perfección en un tomate, en un limón y en un maracuyá.
En una madrugada en Estados Unidos, te sentaste al borde de mis pies y casi, casi que te veo y te puedo tocar.
Nos reímos juntos cuando la gente piensa que estoy loca y que presumo y hago demasiado alarde de tu bondad. He escuchado tu voz audible diciéndome que tú quieres decirles y que yo me atrevo sin temor al qué dirán. Me has dictado páginas y páginas de tu verdad y me has contado lo que pasa y lo que vendrá.
Has salido en momentos de escasez, me has mostrado la multiplicación, la abundancia y tu extrema generosidad, me regalaste un gatito que se recuesta en mi pecho y me muestra cómo es un abrazo tuyo y tu bondad, cuando todos se fueron me acogiste, consolaste mi alma cuando el duelo parecía un gigante difícil de derrotar, cuando nadie ni yo misma creía en mí, me llamaste, me elegiste para corroborar que de lo más vil y despreciado escoges, porque tienes un plan, cuando se rieron, me señalaron, me juzgaron sin piedad, me metiste en el hueco de tu mano y obraste para mostrar tu misericordia y tu verdad.
Has puesto en mi corazón un anhelo profundo por la eternidad, por verte cara a cara y que no tengamos nada de que hablar de acá porque nos conocemos tanto, que sólo de lo que hay allá hay que hablar.
Me revelaste con los años que en un cafecito, en unas papas de limón, en una empanada caliente con las demás personas viviendo en el amor y el perdón , en lo más sencillo y barato de la vida está la plenitud y la verdadera felicidad.
Me has dado todo y lo que falta, cada vez más de ti, me enamorará y no me dará pena testificar de tu amor, tu cuidado y tu bondad, para que alguno se anime a seguirte y pueda comprobar la perfección de tu liberalidad.
Jesus u r my king!
U r My life !