El lodo se puede lavar
Hay errores que cometemos que se ven a leguas y los demás lo pueden evidenciar, las consecuencias de las malas decisiones, de no tener a Dios, de no frenar, de no escuchar, a veces esas consecuencias las vives tú en silencio cuando cae la noche y estás tirado en el piso y dices para ti mismo: “¿qué hice? la embarré por no escuchar”.
No hablas de ello por orgullo, por temor al qué dirán, pero tienes cómo hablarle a tu hijo de tus errores, de cómo sin Dios todo es caos y dolor, tienes como probarle a tus hijos que hay decisiones que la embarran a gran escala pero que con el perdón de Dios y su bondad ese lodo se puede lavar.