Sueños de Dios
Cuando conocemos el corazón de Dios,nuestros sueños son insignificantes comparados con los sueños que hay en el suyo. Los sueños de los seres humanos son pequeños e insignificantes. Dice Eclesiastés 5: 7 que los sueños son vanidad. A veces vacíos y carentes de una visión trascendental, es como si todos tuviéramos el mismo patrón de pensamiento que nos indica por qué luchar y qué debemos conseguir en la vida. Muchos de estos sueños son enfocados en lo material, y, en ese afán de cumplirlos, muchos se quedan en la mitad del camino, cansados, enfermos o solos, muchos no se sienten llenos y satisfechos al alcanzar sus metas. Nuestras vidas recobran el verdadero sentido, cuando estamos conectados con Dios y encontramos la razón por la cual nos creó , descubrimos qué soñó Él para nosotros desde antes de la fundación del mundo.



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