¿Cómo escucho la voz de Dios?
No escuchar su voz es decepcionante, es angustiante, no identificar su voz es llevar una vida monótona y vacía, es soledad, días llenos de cansancio e incertidumbre. Un eterno sinsabor.
Escuchar su voz es sentir ánimo para continuar, es esperanza, es sentirse amado y querer avanzar. Es tener luz y un fuego que arde para caminar día a día, es estar a la expectativa de lo que vendrá.
¿ Cómo la escucho ? En silencio, con los ojos cerrados, con el corazón conectado a Él, la escucho con los ojos bien abiertos y enfocados en cada acción que realizo, con un corazón que cada vez anhela más la transparencia y se define cansado e incapaz sin Él. La escucho prestando atención a lo que Él anhela y pide y muriendo a lo que pienso y anhelo yo.



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