Esos dígitos
Todavía recuerdo su número telefónico, literal el único número que me sé de memoria, esos dígitos bajan desde la mente y pasan por la garganta, como un trago amargo, que duele tanto, así haya corrido el tiempo acibarado.
A su vez, esos dígitos me recuerdan que puedo llamar a un Padre que está vivo, que ha prometido jamás dejarme, que ha prometido proveerme, perdonarme y lavar mi pecado, un Padre que ha prometido darme un lugar a Su lado porque así lo he aceptado y siempre anhelado.
Esos dígitos en mi memoria me recuerdan que puedo clamar a un Padre que
desde siempre me ha amado.



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