Al final
El mar forma al final una línea perfecta, la perfección de Dios está siempre al final, al final del esfuerzo que nadie vio, al final del llanto, después de las lágrimas que nadie observó, al final del cansancio de sentirte presionado, juzgado, lastimado; la perfección de Dios está al final de un camino donde supiste esperar o donde quizás también te venció la fatiga y le dijiste entonces: “sal a mi encuentro, ya no puedo más !” La perfección de Dios estará al final del camino de esta vida, donde Él nos abrazará con su perdón y su bondad.



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