Dudo mucho eso de Dios
Alguien me escribía: “ dudo mucho eso de Dios”. Totalmente entiendo.
Cuando se conoce la tristeza, la culpabilidad, la escasez, la soledad y la desolación, ellas priman en el corazón y es como si reinaran en cierto modo, pero cuando se le ha dado el lugar a Jesús, no podrán tomar control porque su amor es mayor; es respetable que una persona diga que no cree, pues si no le ha entregado todas sus áreas y desde siempre las ha querido gobernar esos frutos son los que verá, de corazón darle tu vida a Dios, es empezar a buscarle y experimentarle y apenas comiences a concocerle podrás creer.
Porque necesitas sentir su paz, ver su provisión, sentir su amor para poder afirmar: “ Sí creo! Lo veo ! lo experimento! Él ciertamente nos rescata, nos hace libres del fango en el que caemos, nos liberta de lo que nos oprime, agobia y molesta.



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