Certeza profunda
A veces tienes unas certezas profundas arraigadas en el corazón, selladas con tinta indeleble como sangre en un pergamino, con la firma de Dios, si la verbalizas los demás se molestan, dudan, la niegan, la refutan, ridiculizan y aun con su mirada lo desaprueban, pero eres tú y Dios. A veces pueden venir ciertas dudas sobre todo porque bajas la guardia en oración y olvidas por instantes lo que te ha dicho o mostrado Dios. No permitas que voces externas, dudas internas, mala memoria o distracción esfumen lo que ha sellado Dios, guárdalo con la mayor certeza y cero incertidumbre en tu alma y tu razón.



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