Sé quién soy en Dios
Mi mamá me dio una libreta que tenía un dibujo de un pavo real, ahí empecé a escribir lo que me pasaba con Dios, hoy encontré la libreta sin hojas. Yo le arranqué todas las páginas y las historias las guardé en mi corazón, las puse en unos libros por guía de Dios para contar lo que hace por su eterno amor.
Renuevan su cola cada año, pierden todas las plumas de su gran abanico, pero estas vuelven a crecer más grandes y fuertes para el año siguiente.
Como un pavo real, lo hermoso que Dios te ha dado,
¿es renovado, cambia?
¿Tienes nuevas cosas que contar? ¿Tienes experiencias actuales, frescas?
¿Cada temporada es llena de cosas recién hechas?
¿O nada sucede, no te pasa nada?
Entonces debes cuestionar tu relación con tu creador.
¿Verdaderamente dependes de Él?
El color es reflejo de luz, las plumas del pavo real NO son azules o verdes pintadas, en realidad son marrones, el secreto es la estructura: la pluma tiene cristales diminutos adentro, como pequeñas escaleras. Cuando la luz del sol golpea esas escaleras, la luz se rompe, el azul y el verde rebota hacia tus ojos, los otros colores la atraviesan.
Los científicos llaman a esto: color estructural, por eso cuando el pavo real se mueve, el color cambia.
No es pigmento, es física.
El pavo real en realidad es café.
¿Eres consiente de que no eres nada, de que nada es tu mérito, tus capacidades no son nada comparado con lo que puede hacer Dios por ti?
¿Sabes que tu linaje, de dónde vienes, no se compara a nada cuando descubres tu verdadera identidad de hijo de un Rey?
¿Sabes que en el fondo eres de un color diferente y cuando reconoces a Dios en tu día a día, tu color cambia, brillas por Él, en Él y para Él?
¿O no tienes idea de que significa ese brillo, tus equivocaciones han manchado el color, tu mente estrecha y no renovada no permite brillar para Él?
Entonces debes de ir y conversar con Él hoy.
Los pavos reales tienen una audición súper poderosa.
Pueden oír sonidos de frecuencia muy baja, sonidos que los humanos no pueden oír, pueden oir un animal acercarse desde muy lejos.
¿Escuchas la voz de Dios?
¿Escuchas esa voz que los demás humanos no pueden oír?
En el día a día, en el bullicio de las cuentas por pagar, de los asuntos en el amor, de los temas de salud, del cansancio y del estrés,
¿escuchas su voz?
¿Te es familiar?
¿Te es cercana?
¿La identificas en medio del extremo ruido de este mundo y su afán?
Si no reconoces esa voz, debes de detenerte y pensar hoy.
Los pavos reales gritan y lloran en la madrugada, ¿tienes días en los que en las madrugadas te levantas con temor, con ansiedad, soledad o angustia y gritas? ¿Clamas a Él?
¿Le manifiestas en las madrugadas tu agotamiento, tu dolor? ¿El amanecer te encuentra postrado en el suelo, gritando a Dios?
Si no lo has hecho, lo debes hacer hoy.
Cae de rodillas con la luna y la oscuridad como testigos de tu clamor.
El pavo real se prepara, se eriza todo, baja la cabeza y levanta las plumas chiquitas de la cola. Parece que se va a sacudir después de bañarse.
¡PUM! Se abre el abanico. En menos de 2 segundos abre un círculo perfecto de 1.5 metros. Son como 150 plumas acomodadas una sobre otra.
Empieza a vibrar. Una vez abierto, tiembla las patas rapidito. Las plumas vibran como gelatina y hacen ese sonido "shhhh shhhh" bajito.
Camina de lado. No se queda quieto. Da pasitos chiquitos a la izquierda y a la derecha, como si dijera "mírame de aquí, ahora de aquí". El pavo presume de Dios, él sabe y conoce su valor, es consciente de su belleza que viene de su creador, enseña y muestra con pasión lo que le ha dado Dios por amor.
¿Haces alarde de lo que te ha dado?
¿Presumes de lo que ha hecho, exaltas su nombre? ¿Puedes contar que ha salido a tu encuentro en la soledad?
¿Puedes presumir que en la pobreza, en la escasez, ha respondido y ha mostrado su generosidad, su amor?
¿Puedes presumir como los pavos de lo que te ha dado porque tienes mucho que contar, tus anhelos los conoce y ha mostrado su excentricidad con lo que para ti es imposible y difícil de alcanzar?
¿Puedes aún presumir de lo que vendrá, de lo que pasará, aún sin verlo sólo creyendo por fe, sabes que sabes que será y se hará?
Si no tienes nada que contar, si no tienes plumas para mostrar como el pavo que sabe que no las consiguió él, sino que Dios se las dio, entonces hoy debes de preguntarte:
¿Por dónde voy?
¿Qué me frena? ¿Quién soy?
¿Tengo fe? ¿En quién he confiado?
¿Conozco verdaderamente a Dios?



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jennyaraque_/